Contribuye a la salud ósea y dental.

Como hemos dicho, en los huesos y dientes es donde más almacenamos calcio los seres humanos, aunque también la presencia de este mineral contribuye a su desarrollo siendo por eso, clave en la infancia y en la adolescencia. Después, en la edad adulta el calcio también es importante para mantener estas estructuras sanas y en la vejez, para prevenir patologías como la osteoporosis. Además, un estudio publicado en The Journal of Nutrition ha observado una relación entre baja ingesta de calcio y mayor riesgo de sufrir enfermedad periodontal así como pérdida de piezas dentales. 

Interviene en el sistema nervioso y muscular. 

El calcio es un mineral clave para la transmisión del impulso nervioso que finalmente es el que da la orden a nuestros músculos de contraerse y moverse. Así, sin adecuados niveles de calcio dentro y fuera de las células la contracción y relajación de los músculos puede verse alterada y ante un déficit podríamos, por ejemplo, experimentar calambres musculares. Por supuesto, también influye en la contracción de músculo liso, pudiendo afectar por ejemplo el corazón si no se encuentra niveles adecuados. 

Favorece la salud cardiovascular. 

Además de intervenir en la contracción del corazón y por eso, influir sobre la circulación sanguínea, el calcio forma en nuestro intestino jabones con los ácidos grasos reduciendo su absorción y por ello, puede mejorar el perfil de lípidos en sangre al reducir los niveles de colesterol u otro tipo de grasas como señala una investigación publicada en 2003. Asimismo, una mayor ingesta de calcio derivado de lácteos se ha asociado a menor presión arterial, lo cual sin duda sería de utilidad para prevenir enfermedades cardiovasculares varias o controlar las mismas como es el caso de la hipertensión arterial. 

Participa en el metabolismo y podría ayudar a adelgazar. 

Por todas las funciones antes dichas, es claro que el calcio es un mineral de gran importancia para nuestro cuerpo que interviene en el metabolismo. Por influir en el sistema nervioso simpático, el calcio podría ser de utilidad al momento de adelgazar. De hecho, se ha observado que una dieta reducida en calorías pero con tres o más porciones de lácteos al día produce mayor pérdida de grasa y peso corporal que una dieta baja en calcio con similar déficit energético. Así, una adecuada ingesta de calcio podría promover la quema de grasas y contribuir a la prevención del sobrepeso y la obesidad.